

Dentro del Nihon Kobudo, o antiguas artes marciales de Japón, se encuadran numerosas escuelas antiguas (Koryu), que aún mantienen el sistema de enseñanza tradicional de la época en que fueron creadas.
A principios del siglo XVI aparecieron en Japón las primeras escuelas de esgrima que incorporaban un sistema de combate basado en mantener la espada envainada hasta el último instante, desenvainando rápidamente en función del ataque del adversario. Originalmente, este sistema se llamaba Iai Jutsu.
Éste se practicaba desde el siglo XIII en la forma tradicional de kata, no habiendo ningún combate libre y el entrenamiento se enfocaba exclusivamente a la eficacia en el combate real. A lo largo de los siglos se desarrollaron los elementos que constituyen el actual equipo protector y también apareció la espada de bambú llamada Shinai.
El Kendo forma parte de la enseñanza escolar y tiene una gran popularidad por sus virtudes formativas, ya que se desarrollan habilidades físicas y mentales con las que enfrentarse a la vida y alcanzar un nivel espiritual. En Japón los alumnos recitan al comienzo de cada clase su Dojo-kun, en el cual consta la idea y valores esenciales para la formación de los practicantes.
Las artes marciales tradicionales no son conocidas por la gran mayoría, ya que se ignora los beneficios que se pueden obtener al efectuar estas disciplinas. Para ello se necesita una constancia que a los jóvenes resulta “incomodo”, pues se requiere perseverancia, sacrificio y disciplina.
Por otra parte, la educación de los alumnos en un Dojo, a través de un formador cualificado con experiencia, les aporta valores que, en este momento, la sociedad esta abandonando: compañerismo, lealtad, tolerancia, respeto, comprensión, autoestima, cortesía, etc.
En este mundo bombardeado constantemente por el materialismo, es difícil encontrar una persona con una “actitud interior”. Por ello debemos confiar en los Grandes Maestros de cada disciplina, no en jóvenes poco cualificados y con títulos convalidados para que nuestros hijos ganen en un campeonato. La capacidad que tienen para influir en el comportamiento de una persona, es decir, alzarlo por encima de cualquier inconveniente, y hacer que alcance un grado de moralidad que hoy en día no se valora, es trabajo de los instructores, al igual que el preocuparse que todo este enfocado a la salud.
Revivir viejas artes poniéndolas en práctica, y sacar el “Samurai” que llevamos dentro, no es cuestión de aprender un deporte de combate o un deporte a secas. Se trata de aprender a cultivar un interior superior, para poder superar las dificultades y hacernos fuertes en cualquier circunstancia.

DOJO KUN
Forjar el cuerpo y la mente.
Cultivar un espíritu vigoroso.
Y mediante un rígido y correcto entrenamiento,
esforzarse para mejorar en el arte del Kendo;
Tener en cuenta el honor y la cortesía humana.
Relacionarse con los demás con sinceridad,
y cultivarse uno mismo para siempre.